Decidir menos, avanzar más: el poder de simplificar
- Mariana Fargas
- 21 nov 2025
- 1 Min. de lectura
En contextos donde todo parece urgente, muchos líderes sienten que no dan abasto. Reuniones, correos, decisiones, tareas. El día termina, pero la lista nunca lo hace.La causa no siempre es la falta de tiempo, sino el exceso de decisiones pequeñas que desgastan la mente y diluyen el foco.
Simplificar no es hacer menos: es dejar espacio para lo esencial.

Cuando decidir se vuelve agotador
La fatiga decisional es real. A medida que acumulamos pequeñas elecciones diarias: qué responder, qué priorizar, qué aprobar, nuestra energía mental se reduce.Y cuando eso ocurre, las decisiones importantes se toman con cansancio, sin claridad ni perspectiva.
El liderazgo no se mide por cuántas decisiones tomás, sino por cuántas de ellas realmente importan.
El valor de la simplicidad
Simplificar no significa desentenderse, sino diseñar sistemas que reduzcan el ruido.Delegar tareas que no requieren tu intervención. Definir procesos claros para evitar microdecisiones repetitivas. Automatizar lo operativo para liberar espacio mental.
La simplicidad es una forma de inteligencia: permite ver lo esencial sin distraerse con lo accesorio.
Tres prácticas para liderar con más claridad
Agrupá decisiones: establecé momentos específicos del día o la semana para decidir temas similares.
Usá criterios previos: definí qué variables pesan más antes de evaluar una opción (impacto, costo, alineación estratégica).
Protegé tus horas de foco: destiná bloques sin interrupciones para pensar, no solo para hacer.
Liderar con menos ruido
En tiempos de sobreinformación, el liderazgo que más se necesita es el que sabe decidir menos y pensar mejor. Porque cuando el foco se recupera, el trabajo fluye, los equipos avanzan y la energía vuelve al lugar correcto.
A veces, el verdadero progreso empieza en el silencio entre dos decisiones.


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